En la anterior entrada, la reseña del volumen 31 de the Prince of Tennis, toqué sin querer un tema interesante y, creo yo, altamente debatible: el de los precios del manga: ¿Es cierto que el manga es caro?
Para poder tener un punto de referencia y comparación, diré que existen tres grandes tipos de formatos de cómic:
Comic-book, usado para capítulos únicos de cómic americano, de unos 17x26 cm y entre 20-30 páginas a color cuyo precio varía entre los 2 y los 5 euros.
Libro rústica, o tomo, usado normalmente para recopilaciones de capítulos como en el caso del manga, normalmente de unos 13x18 cm y entre 170-240 páginas en blanco y negro con sobrecubiertas, cuyo precio varía entre los 5 y los 15 euros.
Libro cartoné, el formato más usado para la novela gráfica, cuyas propiedades y tamaños pueden variar mucho dependiendo de las preferencias del editor y del autor, pero que normalmente son de gran tamaño -igual o mayor al de un comic-book-, de portada dura, más de 100 páginas y con un precio de entre 15 y 20 euros.
Teniendo estos datos en cuenta podríamos decir que el manga no es caro, que se ajusta perfectamente al precio del mercado y que comprar un tomo por 8 euros es lo normal para una edición de buena calidad. Sin embargo, se presentan otros conceptos a tener en cuenta además de las características físicas y editoriales, como pueden ser el target, o tipo de gente al que va dirigido el producto. En éste sentido, la mayoría de los cómics manga están dirigidos a chicos y chicas jóvenes de entre 12 y 20 años, pudiendo ser el formato de cómic con lectores más jóvenes del momento. Lectores que no disponen de una fuente de ingresos demasiado alta y por lo tanto valoran cada euro que se puedan ahorrar. Y eso parece haber pensado Planeta DeAgostini al empezar a editar sus nuevos mangas juveniles a un precio más módico que los cómics para adultos (5-6€ frente a los 7-10€ de otro tipo de manga), con su consecuente -y por algunos criticada- reducción de calidad en la edición. Sin embargo, ésto puede hacer que los lectores de otro tipo de historias se sientan estafados al tener que pagar más por un cómic de formato parecido pero destinado a un público más “predispuesto a pagar más”.
Por lo tanto, bajar el precio de un producto implica cierto inevitable rechazo por parte de los compradores de otros productos, un pez que se muerde la cola que hace que las editoriales sean reticentes a bajar un precio.
En fin, ya se que es un tema muy trillado y comentado, pero por mucho que entienda que hoy en día el manga se vende a un precio lógico no puedo evitar reconocer que sería un paso positivo para cualquier editorial el hecho de plantearse diferentes precios y ediciones para distintos tipos de cómics. En otras palabras, hay que facilitarle la lectura a la chavalada, ya que éstos son los que más adelante se convertirán en coleccionistas de material de mayor calidad y de forma más periódica.