martes, 18 de noviembre de 2014

Caída y ocaso de Manoj Nelliyattu Shyamalan



Los cisnes no cantan. El único sonido que emiten estas hermosas aves es un graznido sordo y quedo, que contrasta con su nívea belleza. La expresión por tanto de "el canto del cisne", como metáfora referida a la última obra o actuación de una persona, proviene de la creencia popular que los cisnes, presagiando su propia muerte, entonan una canto final antes de abandonar este mundo.

Patrañas. Ni los cisnes cantan antes de morir ni los cineastas lo hacen después de muertos.  Nuestro invitado de hoy, goza de la singular fama de ser uno de los directores de cine más odiados del mundo. Muchos son sus defensores que mantienen que "su canto de cisne" aún está por llegar.  Sin embargo, me tempo que son muchos más sus detractores, que especulan con que el cisne ya no puede cantar, porque está muerto.

Hoy les presentamos a: Manoj Nelliyattu Shyamalan, más conocido como M. Night Shyamalan.


Vamos a ver los rasgos típicos que caracterizan a este Apu Nahasapeemapetilon del séptimo arte:

1. Sorpresa final.
Siempre hay una frase, una foto o una conversación que revelan el oscuro secreto que ha estado latente en toda la película.  Con "El Sexto Sentido" le fue genial, porque fue una sorpresa mayúscula. Este experimento lo repitió con "El Protegido" y con "El Bosque"... El problema es que la primera vez te sorprendes... la segunda vez te lo esperas... la tercera... rezas para que no sea tan previsible.
Con el tiempo, el hindú decidió no poner una sorpresa final en cada una de sus películas, pero digamos que este recurso es como gritar de repente: ¡¡¡SEXO!!!". No sirve de mucho pero la atención de la gente la has conseguido.

2. Lo sobrenatural.
Siempre. O hay algo fantasioso. O algún muerto. O yo soy una ninfa marina. O soy un fantasma. etc. Shyamalan-din-don es la Rocío Jurado del cine sobrenatural... a tocado todos los palos. Extaterrestres, fantasmas, criaturas de fantasía, magos, etc... Cualquier cosa le vale.
Hay que tener en cuenta, que los 90 y los inicios del 2000 aún contaban con la filia hacia lo sobrenatural, de la que Shyamalan-din-don se hizo eco. Pero esa fascinación fue desapareciendo. Aún hay gente que busca ovnis (Robbie Williams, sin ir más lejos) pero ya no mueve tantas masas como antes.

3. La atmósfera.
Pocos cineastas crean una atmósfera de suspense de forma tan perfecta como él.  La música, los paisajes de Pensilvania (donde rueda casi todas sus películas), el tempo... esto, que es un tesoro en sí mismo, se vuelve contra él en su cine.  ¿Por qué? Pues porque te introduce muy bien en un ambiente, con un excelente (por lo general) punto de partida, para luego divagar de forma estúpida por una maraña de ideas de filosofía New Age.

4. El ego.
Como es un gran fan confeso de Hitchcock, el siempre aparece en sus películas.  Sin embargo, al igual que Alfredo no decía ni mu, Shyamalan-din-don comenzó por aparecer fugazmente en sus films hasta conferirse un papel casi protagonista. Cuando en "Señales" se hizo con un papel menor, incluso tuvo su gracia, porque bueno... tampoco es que fuese tan importante. Pero cuando el muy tarugo se puso delante de la cámara como escritor mesiánico en "La Joven del Agua" fue para caerse muerto. No sólo sales en un papel relevante en la película, es que te pones en la piel de un escritor que inspirará al próximo Presidente de EEUU, que morirá asesinado y que cambiará el curso de la humanidad.... En fin. Es lo que se llama comúnmente "hacerse una autofelación en pantalla".


Sus otros films como "Airbender" o "After Earth" son simplemente, vomitivos. Yo recomiendo encarecidamente el falso documental "El secreto de M.Night Shyamalan" que se distribuyó con motivo del lanzamiento de "El Bosque". Es cine en estado puro. Ahora bien, espero que consumáis estupefacientes antes de su visionado.


Shyamalan-din-don es muy odiado por la crítica más que por el público. Más que nada por ese gigante ego al que antes hacíamos mención.  Es una mierda que te vendan humo, pero si al menos lo hacen con elegancia te quitas el sombrero. Pobre hombre.

No sé si Shyamalan-din-don volverá algún día.  Aún me acuerdo cuando Tarantino apareció en un cameo en "Little Nicky" (Adam Sandler... no os digo más). Mucha gente ya presagiaba su muerte después de "Jackie Brown"... y ahí volvió, dándolo todo con "Kill Bill".  Así que nada está escrito.

Yo creo que sí volverá.  No porque tenga talento ni nada parecido, sino porque si hay algo en Hollywood que gusta más que una caída, es un levantamiento. Un viejo Mickey Rourke que se levanta de sus cenizas y casi te gana un Oscar. Un revival del género Peplum... todo lo que implique pasta gansa de algo que se ha hecho una y otra vez y vuelve a dar dinero una  vez más.



jueves, 13 de noviembre de 2014

La hija rancia y cool del Padrino.


"Cantas, actúas y pintas, escribes poemas... todo lo haces bien..." Pues sí, la canción "La reina del Pop" de La Oreja de Van Gogh, le va ni que pintada.

Con un talento estético brutal, gran oído musical y con esa cara eterna de oler a mierda, hoy les presentamos a: Sofía Coppola.


Dicen que su padre, Francis Ford Coppola, le regaló a Winona Ryder el papel de Mina en "Drácula de Bram Stoker" para compensarla por haber "cedido" su papel de Mary Corleone en "El Padrino III". Se argumentó en su momento que la cleptómana de Winona estaba enferma y por eso no pudo interpretar el primer papel... ejem...claro. Por esa misma razón Tori Spelling formó parte del elenco de la serie de tv "Sensación de Vivir", porque ella era una estupenda actriz dramática, no porque su padre (Aaron Spelling) fuera DIOS en la televisión americana... en fin. Continuemos con Miss Coppola.

Al margen de su carrera como actriz, diseñadora o modelo ocasional, lo que aquí nos ocupa es su faceta como directora.

Comenzó con unos cuantos cortos (sin pena ni gloria) hasta que llegó su primer largo: "Las vírgenes suicidas" (creo que en 1998 o 1999).  La crítica la aclamó por ese tufillo de cine indie que tanto les gusta a los yankees. Ahora es muy mainstream, pero en los albores del siglo XXI era lo más.

La historia versa sobre un grupo de hermanas preciosas (con Kirsten Dunst a la cabeza) que vuelven locos a los chicos y se suicidan porque tienen una madre horrible (Kathleen Turner) y no se qué de la inconsistencia de la vida... Es ese rollo del cine indie (y más de Miss Coppola) donde las cosas pasan un poco porque sí.   Por cierto, me resulta enormemente curioso que nadie mencionara jamás que Las Vírgenes Suicidas es en realidad, La Casa de Bernarda Alba de Lorca.

En esta película ya podemos ver muchos de los rasgos que van a caracterizar el cine de Miss Coppola. Ella, neoyorquina e hija de uno de los grandes del cine, era lo que llamamos ahora una it girl (aunque en su tiempo ese término aún no se había acuñado). Sus películas, siempre tienden a reflejar esa faceta suya: jóvenes cool que tienen la apariencia de un hipster, pero el carácter de un emo. Es decir, llevan flequillo y adoran a la muerte... o son novios de la muerte... no sé, no entiendo bien a los emo. Si el personaje principal es más mayor (Bill Murray o Stephen Dorff), tiene el mismo aspecto cool y es un niño por dentro... todo muy raruno.

Se trata de gente que puede parecer que lo tienen todo, pero que se sienten vacíos por dentro... inconsistentes... rodeados de gente pero solos... esperando algo que no llega. Perdidos. Vamos, de esa gente a la que mi santa madre, si los tuviera delante, les diría:

"Mira, a ti te preocupa la inconsistencia de la vida porque no tienes un problema de verdad.  Anda que si te quedas sin trabajo y tienes que pagar una hipoteca y mantener a dos niños va a preocuparte a ti la puta inconsistencia de la vida... Inconsistente, inconsistente...¡¡Tú eres gilipollas!! (colleja)".

Mi madre: Quevedo.

La estética de Miss Coppola es una mezcla entre motel de los 70 en verano y el aparcamiento vacío de un hotel de lujo en Dubai: mucho sol, soledad, cigarrillos, más soledad, algún que otro cocktail, camisetas lisas con mensaje estúpido, miradas perdidas, otra tanda de soledad, shorts y una chica de pelo lacio. Todos los personajes tienen pinta de poder irse a un karaoke de un momento a otro. O robar. O meterse en una piscina de un hotel de noche (eso les encanta). O de quedarse en bragas porque sí. Son emo. Luego a lo mejor se matan. O mejor, siguen viviendo sus miserables vidas...

Es como un anuncio de compresas, pero más largo.

La música es otro punto importante.  Miss Coppola es medio punk, medio rock... "medio lapona, medio esquimal, medio mongola" (Adoro a Joaquín Reyes).  Ella no hace cine, hace videoclips (lo cual, he de decir que me encanta). La banda sonora para ella es vital. Mete todo lo que puede y más. Vamos, que al final su peli parece el cartel del FIB.

Con "Lost in Translation" lo petó. Planos eternos. Scarlett Johansson (que sepáis que se llevó el papel porque Kirsten estaba ocupada con Spiderman II) y Bill Murray en Japón.  Planos de Ginza en hora punta desde el Starbucks (sin permiso)... Ella sonríe. O llora. Él pone su cara que a todo el mundo le encanta. Van a un karaoke. Rompen una botella. Corren. Ella sonríe. O llora. Él elige el color de una moqueta... En fin, a mí la película no me mata. Pero a la gente le encanta.  Siempre digo que para gustos los colores, pero ¿qué le veis? En fin...

A esa perla, la siguió "Marie Antoinette". La pusieron a parir. Tengo que decir que a mí me gustó porque era una adaptación libre de la puta y manida historia de María Antonieta. Me gustó ver cómo Miss Coppola adaptaba todos sus patrones (jóvenes cool, música punk, amaneceres, moda...) a otra época. Me gustó Kirsten, la verdad. Descubrí a la maravillosa Rose Byme... Bueno, la peli la abuchearon un poco en Cannes, pero yo creo que estuvo guay.

Después hizo "Somewhere" y luego "The Bling Ring".. más de lo mismo. Y ahora va a hacer la adaptación real de "La Sirenita" que puede ser genial o una mierda absoluta. Miss Coppola se está convirtiendo en la ruleta rusa del cine. Hagan sus apuestas.


Conclusión:
A todo el mundo le gusta "Lost in Translation", claro que todo el mundo es muy borrego. A todo el mundo le gusta Bill Murray (cosa que tampoco entiendo)... y cuando tú, ignorante de la vida, dices que esa película te parece un poco mierder, se te echan encima diciéndote que no tienes ni puta idea...
Miss Coppola siempre tendrá esa cara de "¿Eres tú el que me ha puesto leche desnatada en vez de leche de soja en mi Latte Macchiato?"  Pero es cierto que tiene una visión distinta del cine y eso siempre es refrescante.  Me gusta mucho cuando un director imprime su sello a cada una de sus películas. Es una marca en sí misma. Aunque siempre ponga esa sonrisa forzada que parece que le cuesta un huevo. Ese palo metido por el culo. ¿La amo o la odio? No sé. Igual no soy lo suficientemente cool para opinar...



    viernes, 21 de junio de 2013

    De Telefónica al Cielo



    Con el manchego tengo yo mis amores y mis odios.  Yo soy de la opinión que Pedro Almodóvar es un genio, porque dejando al lado su personalidad más o menos controvertida, creo que su filmografía, en general, es digna de admiración.  Sin embargo también lo veo cada día más plano.  Más anclado en todo lo que le ha convertido en un icono y sin capacidad por no hacer más cine que la mera repetición de lo que ya ha hecho.... lo dicho: amor y odio.

    Hoy les presentemos.... a Pedro Almodóvar.


    Almodóvar es un lenguaje, una marca.  Es como Lorca.  De hecho el manchego es más poeta que cineasta.  Nos guste o no, él es el cine en España visto desde fuera.  Que sí, que sí...que aquí hay Amenabar y Bayona y mucho, mucho más... pero Almodóvar plantó una pica en Flandes, 

    Sus personajes, sus diálogos, sus planos imposibles reflejados en un espejo... todo son códigos para un país que sabe, le pese a quien le pese, quien es su director más internacional.  Almodóvar es un sello.  Y él lo sabe.

    Frases como: "Mira el mundo árabe, lo mal que me ha tratado", "Tú ya sabes que yo creo en la pareja: dos polvos, dos rayas, dos amigas... dos cabalgan juntas, dos por la carretera..."o "Cómo va a ser esto un Chanel, con el hambre que hay en el mundo"....son propias de un genio.  Y Almodóvar, me reafirmo, lo es.

    Esos rojos, rosas y azules imposibles.  Ese bolero que suena como un zumbido o esos títulos de crédito que presagian, te presagian que vas a ver "una de Almodóvar".... son sólo la guinda del pastel. Almodóvar saldrá en los libros de Historia del Cine.  Y se lo ha ganado.  

    Peeeerooooo... siempre hay un pero.

    Precisamente cuando a casi todo el mundo le gusta Almodóvar, yo lo encuentro aburrido hasta la saciedad.  Basta con una conversación entre amigos sobre él, para darme cuenta hasta qué punto me aburre.  Todo el mundo que lo admira, por lo general, pasará por alto sus primeras películas, cuyo mérito reconocerán por encima... hasta llegar a "Todo sobre mi madre", película que no sólo encumbró a Antonia San Juan en el papel de su vida, sino que marcó a toda una generación que se reencontraba con un director que aparentemente había perdido el rumbo.   Si el público y la crítica coincidieron en nombrar La flor de mi secreto como su regreso, Todo sobre mi madre era la culminación del "Nuevo Almodóvar".  De hecho, Hable con Ella ganó en los Oscar.... y eso amigos, no es moco de pavo. Lo sé......peeeroooooo..... 

    Yo, iré contracorriente y diré que de Todo sobre mi madre me quedo con Antonia San Juan, que lo clava totalmente (con su monólogo en el teatro: de lo mejor que ha escrito Almodóvar en toda su carrera); con Cecilia Roth y Marisa Paredes que siempre son una apuesta segura y con la banda sonora, que, como suele ocurrir en el cine del manchego, es soberbia.  Por lo demás, me parece un folletín infumable e increíble.  Sé que "la magia" del cine almodovariano reside en esas historias imposibles y lo que realmente importa son los personajes: lo que se dicen y, sobre todo, cómo se lo dicen.  Lo sé.  Pero esa puta manía de Almodóvar de meter un travesti en cada película, que encima es el padre del hijo de la protagonista y que se acuesta con una monja que muere de sida... pues mira, no.  Y os juro que no es porque me escandalice, para nada.  El caso es que tenga que recurrir a ese eterno cliché del travesti, de la situación imposible, de repetir lo que ya hemos visto hasta la saciedad.... ufff...me da tanta tanta pereza...

    Para mí, ha claudicado.  Empezó en plena movida y llegó a rozar el surrealismo (véase Qué he hecho yo para merecer esto).  Digno heredero de Cukor, es el director de actrices por excelencia.  Si no ha plasmado un sentimiento genuino de Victoria Abril, de Carmen Maura o de Marisa Paredes... es que dicho sentimiento no existe.  Dirigió con valentía, a contracorriente.  Hizo mear a Loles León y supo emplear la voz rota de Ángela Molina como nadie (si no lloras viendo a la Molina pidiéndole a Liberto Rabal que la quiera en Carne Trémula es que no tienes alma)... pero sus últimas películas parecen siempre que tienen que sorprender, que tienen que tener un gag... un travesti, un cocainómano...

    En fin, que yo lo amo y lo odio.  Veo sus nuevas películas porque quiero ver el cojín, el tacón, la peluca, el gesto, la frase... quiero ver dónde Almodóvar deja su impronta, su huella.  Cómo consigue que veas a Rossy de Palma y te creas que es tu tía Paqui del pueblo.  Poder ver a Chus Lampreave perfecta donde la ponga.  Saber que "ese gesto" lo ha estudiado el actor hasta la saciedad.  Comprobar que el éxito de Almodóvar se basa en poner a una protagonista a la que le ocurren mil desgracias y cómo un enjambre de magníficos secundarios la rodean y realizan las mejores interpretaciones de sus carreras.  El resto.... el resto no me interesa en absoluto.  Se repite cada vez más.  Se hace mayor y nada en este mundo es eterno, ni siquiera él.  ¿Lo bueno?  Lo bueno es que tal vez él no sea eterno, pero su cine, el que me gusta, lo será.  Le sobrevivirá y esperará paciente la próxima Movida Madrileña, donde un puñado de modernas, medio travestis, medio laponas, medio mongolas desenterrarán sus películas, las primeras y dirán que Almodóvar es un genio.  Algo que todos ya sabíamos... aunque a veces nos duela admitirlo.